La Fundación para el Crecimiento Matrimonial (FCM) nace el año 2000 y tiene su origen en la labor del Padre Gustavo Ferraris del Conte, sdb., quien dedicó su vida al acompañamiento y apoyo de matrimonios, parejas y familias que acudían a pedirle ayuda. Uno de sus grandes aportes fue el integrar, como pilar fundamental de la relación de pareja, la comunicación profunda en base a las emociones y los sentimientos.
La Fundación es continuadora de esta misión y nuestra labor es fortalecer el matrimonio, la relación de pareja y la familia, apoyando a los que luchan por su compromiso y desean formarse para ello. La Fundación entrega herramientas eficaces, instancias formativas y de acompañamiento que sirven para a aprender a amar y mantenerse amando, integrando en sus relaciones una comunicación profunda basada en las emociones.
La Fundación tiene una clara identidad cristiana católica que se expresa en el anuncio del amor de Dios como aspecto esencial de la felicidad del ser humano y la invitación a vivir el amor siguiendo el ejemplo de Jesús: un amor irrevocable, definitivo y sin medida y que sabe buscar siempre el verdadero y supremo bien de la persona amada.
A partir del sello cristiano, consideramos el matrimonio como sacramento. Muchas parejas acuden a la Fundación para prepararse para celebrar este sacramento, recibiendo una formación en plena sintonía con las disposiciones de la Iglesia y con el apoyo de los sacerdotes que los casarán.
Sin embargo, la acogida y el servicio de la Fundación están abiertos a toda persona y pareja, al margen de sus creencias, su personalísima situación espiritual y matrimonial, tengan o no tengan fe, pues nos interesa sobre todo acoger a cada uno como es y ayudarlo a crecer en el amor.
La principal finalidad de la Fundación es ayudar a las personas a vivir felices. En esta perspectiva la comunicación basada en los sentimientos constituye parte importante del sello de la Fundación y nos esforzamos para que sea enseñada, aprendida, ejercitada, profundizada y recordada. No basta con “saber” comunicarse desde los sentimientos y ni “aprender” las herramientas necesarias para hacerlo, es necesario hacerlo un estilo de vida, pues de ello dependen las conexiones vitales que le dan sentido y sabor a la vida.
La comunicación profunda basada en los sentimientos es parte del sello de la Fundación. Consiste en la capacidad de reconocer y valorar nuestras emociones y la importancia que tiene su integración en la comunicación de la pareja. Sin esta capacidad, sin duda sería mucho más difícil una auténtica conexión, una comunicación profunda y verdadera, y un regalarse al otro en lo que cada uno es.